En la actualidad todavía nos encontramos próximos al tiempo en que la pintura, el sonido y el movimiento pertenecían a categorías identificables separadas y hablamos de su síntesis como multimedios... Pero existe una fusión, una transformación que hace posible la "nueva profesión" - intermedios fue el término usado por Dick Higgins. Podemos verlo en estas obras. Y no dejan nada atrás.

INTRODUCCIÓN por Helen Thorington
Traducción de Ana Maria Uribe

Fueron la alegría y la belleza de la obra visual interactiva de Nicolas Clauss, el carácter simple y apropiado del sonido creado por Jean-Jacques Birgé, y la síntesis que se logró los que hicieron que mi atención se fijara en los artistas franceses incluidos en Paris Connection.

Interactué con los trabajos de Clauss. Me reí. Me divertí. Turbulence destacó la obra de Clauss; hablé de ella con mis alumnos, y más tarde, cuando conocí el trabajo de otros miembros de este grupo informal de artistas parisinos, también me referí a ellos. La respuesta de los estudiantes fue parecida a la mía.

Existe una gran diferencia, como señaló un amigo mío recientemente, entre aprender y experimentar. Lo que se tiene con estos artistas es una experiencia. Y es fácil. Esto, dicho sea de paso, es un elogio. En un medio donde el trabajo puede agotarnos tan fácilmente con sus complicaciones, sobrecargarnos de información, exigirnos tanto tiempo de navegación que terminamos - por lo menos metafóricamente - mesándonos los cabellos de pura frustración, aquí encontramos trabajos simples que utilizan el medio, son de fácil acceso y nos permiten percibir la presencia de los artistas (aun) y sus preocupaciones humanas.

Las cosas simples suelen ser hermosas. ¿No es así? (Durieu)

Sí, lo son.

Pasemos de Clauss a Durieu y a Oeil Complex. Sin el peso del conocimiento de los sólidos platónicos (ver el comentario de Andrews sobre Oeil Complex) enfrenté a los ojos como criatura: algo con una forma poco habitual pero vivo y que expresa, como sugiere Durieu, sentimiento y quizás desesperación, o, como lo experimenté yo, quizás miedo y desconcierto.

Soy tranquila. Me gusta primero experimentar el arte, y luego estudiarlo. Sentí algo por esta criatura, así como también sentí algo (gozo) con los animales despatarrados del zoo de Durieu cuando mis acciones hicieron que se tropezaran consigo mismos, se ataran en nudos, para enderezarse y recuperar su compostura como criaturas independientes semiautónomas cuando finalmente los dejé librados a sí mismos.

O pasemos a la obra más oscura, más minimalista, de Schmitt, donde la lucha de las criaturas en forma de varas de Avec determination nos conmueve aun antes de que comprendamos que el trabajo de programación es inseparable del significado de la obra - que estos seres semiautónomos aparentemente frágiles implementados en algoritmos están confinados para siempre en entornos creados para ellos y en conductas posibilitadas en su interior. Encerrados en esta situación desesperada, tienen la fuerza de lo que Roberto Simanowski llama una doble vida: son criaturas atrapadas en cajas y son símbolos que representan al espectador, quien, momentáneamente al mando, los lanza sin remedio contra los límites de sus entornos con el simple movimiento del ratón.

Inclinándose más hacia el lado de la música está el instrumento musical visual de Lamarque, Pianographique; no me parece importante resolver la cuestión de si se trata de una obra de arte o de una herramienta. Es una entre las poquísimas obras interactivas realmente notables en línea que combinan la música y las imágenes y con las cuales resulta un placer jugar.

Y también está la obra de servovalve, minimalista, expuesta sobre fondo negro, las imágenes en movimiento junto con el sonido, hermosa de ver y escuchar. Pruebe www.servovalve.org/2001/0621/0621.html (ohon) o www.servovalve.org/2001/1028/1028.html (electrotomy). O www.servovalve.org/2003/0104/0104.html (search: urbanizer--11), una obra visualmente más compleja. No es difícil imaginar una presentación con estas transformaciones controladas por la programación, como las que ofrece servovalve. Pero también es una experiencia absorbente para ver y escuchar, y transportarse hacia sus mundos misteriosos, ominosos a veces, pero siempre comunicativos.

Poesía algorítmica bien puede ser una descripción de todas estas obras - si tomamos la poesía como un término amplio, más que como una división de la literatura. Las matemáticas - la programación - están al servicio del significado humano inteligible y de la emoción. En realidad, son inseparables de ellos. La "nueva profesión de la programación", como la llama Birgé, está bien representada por estos artistas.

Nicolas Clauss habla de su interés por lo intermedio. Hay algo de intermedio en todas estas obras. Algo que me recuerda las novelas populares de Ann McCaffrey sobre jinetes montados en dragones y hechiceros, donde los que viajan entre universos lo hacen sin ver ni oír, pero al mismo tiempo no dejan nada atrás.

Por la manera en que hablamos de estos seis artistas advertimos que estamos en un intermedio. No sabemos cómo será el arte en veinte o treinta años, pero sí estamos seguros de que no hablaremos de él de la misma manera, así como hoy no hablamos de la performance en términos de la disciplina de la que surgió o de los que contribuyeron a su desarrollo. En la actualidad todavía nos encontramos próximos al tiempo en que la pintura, el sonido y el movimiento pertenecían a categorías identificables separadas y hablamos de su síntesis como multimedios... Pero existe una fusión, una transformación que hace posible la "nueva profesión" - intermedios fue el término usado por Dick Higgins. Podemos verlo en estas obras. Y no dejan nada atrás.

INTRODUCCIÓN por Helen Thorington
Traducción de Ana Maria Uribe
 
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Co-publicado febrero de 2003, Nueva York, Río, Berlín, Toronto